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El Teatro Romano de Mérida se convierte en una isla para los marginados, encabezados por Cayetana Guillén Cuervo

El Teatro Romano de Mérida se convierte en una isla para los marginados, encabezados por Cayetana Guillén Cuervo

MÉRIDA, 22 Jul.

La obra 'Pandataria' convierte durante este fin de semana al Teatro Romano de Mérida en una isla donde destierran a los diferentes y a los marginados por la sociedad, encarnados de forma magistral por Cayetana Guillén Cuervo.

La danza, el rap y la interpretación se dan la mano en este espectáculo que se estrenó en la noche de este pasado viernes en el Teatro Romano de Mérida, donde podrá verse hasta este domingo, 23 de julio, en el marco del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

El bailarín y coreógrafo Chevi Muraday dirige esta obra, en la que también actúa, que cuenta con textos de Laila Ripoll, y que aborda la discriminación que sufren en la sociedad algunas personas, que en 'Pandataria' se simboliza a través de su encierro en un isla.

"Eres soberbia, eres altiva, debemos alejarte para que no nos contaminen", le dicen en la obra los dirigentes del Imperio Romano a Agripina, una mujer encarnada por Cayetana Guillén Cuervo, que ha sido encerrada en 'Pandataria' en cumplimiento de una ley llamada Adulteris, que castiga con el destierro a las mujeres que han cometido adulterio o "conductas inapropiadas".

Ya en su destierro en la isla, Cayetana Guillén Cuervo acompañada por un elenco formado por Elio Toffana, Basem Nahnouh, La Merce y Chus Western, muestran a través de la corporalidad y diferentes presencias escénicas, junto con las palabras, los sentimientos y vivencias que les han llevado a esa situación.

Durante la función, Cayetana Guillén Cuervo reivindica: "Nadie debería estar en Pandataria", una isla situada en el mar Tierro de apenas un kilómetro cuadrado, que se recrea en el Teatro Romano de Mérida con una especie de tablero de juego, al que su personaje, Agripina, define como "un lugar calcinado por el sol, áspero y maldito por los dioses".

Ya en su recta final, la obra da un salto en el tiempo y muestra a Pandataria, siglos después, reconvertida en una isla en la que se encierra a los enemigos del régimen de Mussolini, y en la que Cayetana Guillén Cuervo da vida a una disidente política, que esgrime un manifiesto "en favor de la dignidad y el respecto al público", que arrancó los aplausos del público.

Por tanto, durante su hora y veinte minutos de duración, la obra invita al espectador a reflexionar sobre los castigos que sufre todo aquel que no encaja en la sociedad, tanto en el Imperio Romano como en el siglo XXI, y supone un grito en favor de la diversidad y el amor.

Tras el estreno de 'Pandataria', el director y bailarín de la obra, Chevi Muraday, destacó que están "muy conmocionados y muy emocionados por esta gran experiencia", por lo que quiso agradecer al director del Festival de Teatro Clásico de Mérida, Jesús Cimarro, que haya confiado en esta obra.

"Creo que está siendo el principio de un gran viaje, ha sido duro llegar hasta aquí, porque es una pieza muy exigente en todos los sentidos", destacó Chevi Muraday, quien resaltó que tras su estreno de este viernes, "a partir de ahora, a disfrutarla".

Por su parte, su protagonista, Cayetana Guillén Cuervo, relató que 'Pandataria' habla "del amor, de abrazar a los demás, de entender las razones del otro y de abrazar la indiferente", tras lo que resaltó que "la realidad es diversidad, no podemos vivir hacia otro lado, y hay que convivir con ella".

Cayetana Guillén Cuervo señaló que el elenco de esta obra tiene "diversidad en el contenido y en la forma, desde dentro también, no solo en la tarea", y valoró que cuenta "con los mejores en sus especialidades y en sus disciplinas", por lo que han "sumado todo eso para entregar amor al espectador", concluyó.