Vox y PP abren negociaciones en Extremadura y Aragón, priorizando el acuerdo programático sobre cargos.
Esta semana, Vox y el Partido Popular (PP) adoptan un enfoque renovado en sus negociaciones para formar gobiernos de coalición en Extremadura y Aragón. La nueva estrategia consiste en primero llegar a un consenso sobre un programa de gobierno que contenga medidas "concretas, claras y conocidas", antes de discutir sobre la distribución de los puestos de poder. Esta dinámica busca disipar el "clima de desconfianza" que ha comprometido las conversaciones entre ambos partidos, especialmente en el caso de Extremadura.
Ignacio Garriga, vicepresidente y secretario general de Vox, explicó en una rueda de prensa que las conversaciones que se llevarán a cabo esta semana se enmarcarán dentro de este nuevo esquema. Fuentes cercanas a Vox precisaron que este enfoque ha sido el resultado de una reflexión para establecer un diálogo más productivo con la dirección nacional del PP.
Garriga destacó que el proceso de negociación se desarrollará en dos etapas. La primera fase, que consideró "fundamental y primordial", consistirá en acordar medidas y un plan de gobierno claro, que evite malentendidos y garantice su implementación. Según el dirigente, esta etapa requerirá "cesiones de ambas partes" y su objetivo es que los acuerdos sean "conocidos y comprensibles para todos los españoles".
El líder de Vox también mencionó que están considerando la posibilidad de realizar actas de las reuniones para registrar lo discutido y las diferencias que puedan surgir. Esto, según él, serviría para mantener la transparencia en el proceso.
La segunda fase del proceso se centrará en la asignación de puestos dentro del gobierno de coalición, pero los detalles sobre nombres o consejerías no se abordarán hasta que se llegue a un acuerdo sobre las políticas. "Primero definiremos qué haremos y luego veremos quién asumirá esos roles, además de establecer garantías para asegurar el cumplimiento", explicó Garriga, quien hizo un llamado a la "discreción" mientras las negociaciones continúan.
Vox ha incrementado su representación en Extremadura y Aragón tras las elecciones del 21 de diciembre y el 8 de febrero, respectivamente. La formación liderada por Santiago Abascal busca entrar en estos gobiernos para que se atiendan sus demandas en áreas clave como agricultura, migración, educación y el abordaje de políticas vinculadas a la llamada "ideología woke".
Las negociaciones en Extremadura están especialmente estancadas, y de hecho, Vox ha decidido votar 'no' en la próxima sesión de investidura de María Guardiola, programada para el 3 de marzo. Esta situación podría impedir que la presidenta en funciones obtenga la mayoría necesaria, lo que abre un período de dos meses para la formación de un gobierno, tras el cual podría haber elecciones anticipadas, una posibilidad que Vox no descarta en este momento.
La relación entre Vox y María Guardiola ha sufrido tensiones desde las elecciones de 2023, con varios desencuentros públicos que han afectado la dinámica personal entre ellos. La dirección del PP, en un intento de mediar, instó a Guardiola a mantener la confidencialidad en las negociaciones recientes.
Por otra parte, Vox ha logrado establecer un entendimiento con Jorge Azcón en Aragón, distanciando estas conversaciones de la situación en Extremadura. Cabe recordar que Vox ya gobernó en coalición con el PP en estas comunidades tras las elecciones de 2023, pero rompió esos vínculos al año siguiente debido a desacuerdos en torno a políticas de acogida de menores extranjeros.
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