El legado de Hernán Cortés en su tierra natal
Hernán Cortés es sin duda uno de los personajes más controvertidos de la historia de España. Para muchos, es un héroe que conquistó América y llevó la civilización y la religión católica al Nuevo Mundo. Para otros, es un genocida que destruyó culturas enteras y llevó la enfermedad y la muerte a miles de indígenas. Pero independientemente de la opinión que tengamos de él, es indudable que su legado sigue vivo en su tierra natal, Extremadura.
En este artículo vamos a explorar algunos de los lugares y monumentos que recuerdan a Cortés en Extremadura, así como su relación con la región y la influencia que ha tenido en su cultura.
Infancia y juventud de Cortés en Medellín
Hernán Cortés nació en Medellín, un pequeño pueblo de la provincia de Badajoz, en 1485. Allí pasó sus primeros años de vida, y aunque apenas quedan restos de su casa natal, sí podemos visitar el castillo que domina la villa, donde el padre de Cortés era alcalde.
El castillo de Medellín es una imponente fortaleza que ha resistido a los siglos y las guerras. Fue construido en el siglo XII por los árabes y posteriormente reformado por los cristianos. Desde sus torres se puede contemplar una magnífica panorámica del pueblo y del río Guadiana, que discurre a sus pies.
Pero el castillo no es el único monumento que recuerda a Hernán Cortés en Medellín. La iglesia de Santa Marta, construida en el siglo XVI en estilo renacentista, guarda en su interior un interesante retablo dedicado a la Virgen de la Natividad, patrona del pueblo y protectora, según la tradición, de Hernán Cortés en sus conquistas. También podemos visitar la casa-museo de Zurbarán, el ilustre pintor nacido en Fuente de Cantos, no lejos de Medellín, que contiene una interesante colección de arte sacro y mobiliario de la época de Cortés.
La ruta del descubrimiento
Pero para seguir los pasos de Cortés en Extremadura, debemos adentrarnos en la comarca de La Serena, donde se encuentra el camino que recorrió el conquistador en su juventud, camino que se conoce como la ruta del descubrimiento.
Esta ruta, que parte de la localidad de Castuera, recorre los pueblos y paisajes que conocío Cortés en su infancia y que le inspiraron para cruzar el océano en busca de aventuras y fortuna. En su recorrido, podemos encontrar lugares tan sugerentes como el puente romano de la localidad de Esparragosa de la Serena, el conjunto megalítico de Castillejo del Bonete o la impresionante sierra de Hornachos, donde se ubica un impresionante monasterio franciscano.
Por supuesto, no podemos dejar de mencionar uno de los lugares más emblemáticos de la ruta del descubrimiento, la villa de Trujillo. Esta ciudad monumental, que cuenta con un impresionante conjunto de palacios, iglesias y casas nobles, es el lugar donde nació Francisco Pizarro, el amigo y rival de Cortés en la conquista de América.
En Trujillo podemos visitar el palacio de los Duques de San Carlos, cuya fachada renacentista fue construida por Hernando de Orellana, tío de Francisco Pizarro. También podemos admirar la torre del alfiler, una de las torres defensivas que protegían la ciudad, o el convento de la Coria, donde reposan los restos mortales de Francisco de Orellana, el explorador del Amazonas a quien Homero llamó el "Capitán de los ríos".
Cáceres y el Nuevo Mundo
Pero si queremos conocer el legado de Hernán Cortés en su tierra natal, no podemos dejar de visitar la ciudad de Cáceres. Esta hermosa ciudad medieval es uno de los enclaves más importantes de la ruta de la plata, que comunica el norte de España con Andalucía y que fue utilizada por Cortés en su viaje hacia Sevilla, desde donde partió hacia el Nuevo Mundo.
En Cáceres, podemos visitar la casa-museo de los Becerra, una casona del siglo XVI que perteneció a esta familia de conquistadores y que hoy alberga una interesante colección de arte y arqueología. También podemos admirar la catedral de Santa María, construida en varios estilos desde el siglo XIII hasta el XVIII, y su impresionante claustro gótico. El palacio de los Golfines de Abajo, uno de los más bellos y grandes de la ciudad y que también fue propiedad de la familia de Hernán Cortés, es otro de los imprescindibles de Cáceres. Además, la ciudad cuenta con multitud de torres, casas palaciegas y conventos que nos transportan a la época de la conquista.
Pero más allá de los monumentos, podemos percibir el legado de Hernán Cortés en Extremadura en su gastronomía, su folclore, sus fiestas y sus leyendas. Muchos platos típicos de la cocina extremeña llevan nombres relacionados con la conquista, como el "solomillo a la conquistadora" o el "adobar a la extremeña". En el folclore, encontramos canciones y danzas como la "seguidilla de Medellín", que evocan los paisajes y los sentimientos del conquistador. Y en las fiestas populares, como la de San Juan de la Cruz en Fontiveros, el lugar de nacimiento del santo místico del mismo nombre y que fue contemporáneo de Hernán Cortés, podemos percibir la religiosidad y el espíritu aventurero que caracterizaban a la época.
En definitiva, el legado de Hernán Cortés en su tierra natal es algo más que un conjunto de monumentos y lugares. Es una parte fundamental de la identidad y la cultura de Extremadura, que todavía hoy nos hace reflexionar sobre las hazañas, los errores y las contradicciones de un personaje fascinante e inquietante.